Actores sobre la realidad

Autor:Ana M. Jara Gómez
Páginas:129-137
 
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6. Actores sobre la realidad
Aquéllas personas no nacionalistas, pacifistas y/o feministas
que desafiaron el nuevo orden en la antigua Yugoslavia fueron eti-
quetadas de enemigo interno. Los grupos de feministas y asocia-
ciones de mujeres fueron calificados de subversivos y demonizados
por los medios de comunicación del Estado200. En Croacia tuvo
lugar una particular campaña contra las cinco brujas, cinco femi-
nistas escritoras, activistas y críticas tachadas de traidoras que fue-
ron calumniadas y acosadas por los periódicos locales. Uno de los
crímenes contra el ethos que fueron acusadas de cometer fue tener
esposos o amantes serbios. Luchaban contra los intentos institu-
cionalizados de volver a los roles de género tradicionales201. Ellas,
200 Patricia Albanese “Leaders and Breeders: The Archaization of Gender Relations
in Croatia”, en Barbara Weiner, Metta Spencer & Slobodan Drakuliü, (eds.) Women in Post-
Communism, JAI Press, Connecticut, 1996, pp. 185 y ss.
201 Un artículo con el titular “Las Feministas Croatas Violan a Croacia!” fue publicado
en el semanario nacional croata Globus el 11 de diciembre de 1992. En él, cinco mujeres fue-
ron proclamadas traidoras a la nación: Slavenka Drakuliü, Rada Ivekoviü, Vesna Kesiü, Jelena
Lovriü, y Dubravka Ugresiü. Eran acusadas de “ocultar la verdad sobre la violencia sexual como
instrumento de la política racista e imperialista serbia” y llamadas “brujas”, “basura sintética imposible
de reciclar” y “grupo de mujeres egoístas de mediana edad con serios problemas con su identidad étnica,
moral, humana, intelectual y política”. Al final del artículo, sin firma, aparecía una tabla con los
datos privados de las cinco mujeres: los nombres de sus familias, sus domicilios, su estado
civil, número de hijos, viajes realizados al extranjero, etc. El discurso antifeminista, bien co-
nocido en la tradición comunista de la antigua Yugoslavia, se transformó para encajar en el
contexto nacionalista y encontró un nuevo impulso. Las mismas mujeres que un día fueron
‘enemigos del Estado’, ‘procapitalistas’ y ‘prooccidentales’ se convertían ahora en ‘marxistas
feministas’, ‘especuladoras del comunismo’ y ‘yugo-nostálgicas’. El feminismo se etiquetó
como importación extranjera, superficial y extraño a las mujeres locales. La táctica discursiva
de impugnar la feminidad de las feministas y su heterosexualidad, fue un argumento crucial
para minar su credibilidad política. Mientras tanto, en esta situación, los grupos feministas
patrióticos se alinearon, no con las mujeres agredidas, sino con el nacionalismo violento.
Jelena Batiniü, 2001, op. cit., pp. 9 y ss.

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