Reglamento (CE) nº 1251/1999 del Consejo, de 17 de mayo de 1999, por el que se establece un régimen de apoyo a los productores de determinados cultivos herbáceos

Sección:Reglamento
Emisor:Consejo de la Unión Europea
RESUMEN

I (Actos cuya publicación es una condición para su aplicabilidad) REGLAMENTO (CE) No 1251/1999 DEL CONSEJO de 17 de mayo de 1999 por el que se establece un reÂgimen de apoyo a los productores de determinados cultivos herbaÂceos EL CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA, Visto el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y, en particular, sus artículos 36 y 37, Vista la propuesta de la Comisión (1), Visto el dictamen del Parlamento Europeo (2), Visto el dictamen del Comite Económico y Social (3), Visto el dictamen del Comite de las Regiones (4), Visto el dictamen del Tribunal de Cuentas (5), (1) Considerando que la política agrícola comuÂn pretende alcanzar los objetivos contemplados en el artículo 3 del Tratado teniendo en cuenta la situación del mercado; (2) Considerando que, para asegurar un mejor equilibrio del mercado, el Reglamento (CEE) no 1765/ 92 del Consejo, de 30 de junio de 1992, por el que se establece un reÂgimen de apoyo a los productores de determinados cultivos herbaÂceos (6), introdujo un nuevo sistema de apoyo; (3) Considerando que, a raíz de la reforma de 1992 de la política agrícola comuÂn, el mercado ha alcanzado un mayor equilibrio; (4) Considerando que la retirada de tierras de la producción en el contexto del reÂgimen de ayuda a los productores de determinados cultivos herbaÂceos establecido en 1992, combinada con la reducción del precio de intervención, ha contribuido a mantener controlada la producción, mientras que la mayor competitividad de los precios ha permitido emplear considerables cantidades adicionales de cereales en el mercado interior, principalmente para alimentación animal; (5) Considerando que conviene mantener la ayuda seguÂn el sistema introducido en 1992, teniendo en cuenta, sin embargo, la evolución del mercado y la experiencia adquirida mediante la aplicación del sistema actual; (6) Considerando que los Estados miembros podraÂn optar, en determinadas condiciones, a los pagos por superficie para la hierba para ensilado con arreglo al presente reÂgimen; (7) Considerando que la reforma del sistema de apoyo ha de tener en cuenta las obligaciones internacionales de la Comunidad; (8) Considerando que la mejor manera de lograr el equilibrio del mercado es aproximar los precios comunitarios de los cereales a los del mercado mundial y prever pagos específicos por superficie no ligados al producto cultivado; (9) Considerando que conviene revisar los pagos por superficie si las condiciones de mercado difieren de las previstas actualmente; (10) Considerando que la superficie admisible debe limitarse a la superficie sembrada de cultivos herbaÂceos o retirada de la producción en el marco de un programa de ayudas con fondos puÂblicos en el pasado; (11) Considerando que, cuando la suma de las superficies para las que se solicite el pago en virtud del sistema sea superior a la superficie de base, ha de establecerse una reducción de la superficie (1) DO C 170 de 4.6.1998, p. 4. (2) Dictamen emitido el 6 de mayo de 1999 (auÂn no publicado en el Diario Oficial). (3) DO C 284 de 14.9.1998, p. 55. (4) DO C 93 de 6.4.1999, p. 1. (5) DO C 401 de 22.12.1998, p. 3. (6) DO L 181 de 1.7.1992, p. 12; Reglamento cuya uÂltima modificación la constituye el Reglamento (CE) no 1624/ 98 (DO L 210 de 28.7.1998, p. 3). 26.6.1999 L 160/1 Diario Oficial de las Comunidades Europeas ES admisible por explotación agrícola para asegurar el equilibrio del mercado; (12) Considerando que los Estados miembros pueden aplicar una o varias superficies de base nacionales; que es oportuno que los Estados miembros que se acojan a esta opción puedan dividir cada superficie de base nacional en subsuperficies de base; que, cuando se rebase una superficie de base nacional, el Estado miembro de que se trate debe poder concentrar todas o parte de las medidas que deban adoptarse en las subsuperficies de base en las que se haya registrado un rebasamiento; (13) Considerando que los pagos por superficie deben reflejar las características estructurales específicas que influyen en el rendimiento; que la elaboración de los planes de regionalización basados en criterios objetivos debe dejarse a los Estados miembros; que los planes de regionalización deben fijar rendimientos medios uniformes; que estos planes deben ser coherentes con los rendimientos medios de cada región logrados en un período dado, teniendo en cuenta las diferencias estructurales entre regiones de producción; que debe proporcionarse un procedimiento específico para examinar estos planes a escala comunitaria; (14) Considerando que podra permitirse la diferenciación de rendimientos para superficies regadas y no regadas, a condición de que se determine una superficie de base para los cultivos regados y de que no aumente la superficie de base total; (15) Considerando que el maíz tiene un rendimiento diferente que le distingue de los demaÂs cereales y que, por tanto, puede justificar un tratamiento diferenciado; (16) Considerando que, para calcular los pagos por superficie, se multiplicara una cantidad baÂsica por tonelada por el «rendimiento cerealista medio» de cada región de que se trate; que, cuando se establezca una superficie de base diferenciada para el maíz, deben utilizarse rendimientos diferentes; (17) Considerando que conviene fijar una sola cantidad baÂsica para los cultivos herbaÂceos; que conviene que las cantidades baÂsicas por tonelada se aumenten teniendo en cuenta la reducción gradual del precio de intervención de los cereales; que conviene crear una ayuda específica para las proteaginosas con el fin de mantener su competitividad con los cereales; (18) Considerando que, en el caso de una reducción final del precio de intervención, la cantidad baÂsica debera incrementarse aplicando el mismo tipo de compensación que el utilizado para las campanÄas de comercialización 2000/2001 y 2001/2002. (19) Considerando que conviene establecer un sistema especial para el trigo duro que asegure un nivel de producción de este cereal que sea suficiente para abastecer a las industrias usuarias manteniendo al mismo tiempo un control del gasto presupuestario; que ese objetivo debería lograrse fijando un suplemento limitado, en cada Estado miembro de que se trate, a una zona maÂxima de trigo duro; que todo rebasamiento de esas superficies debería traducirse en una modificación de las solicitudes presentadas; (20) Considerando, ademaÂs, que en algunos Estados miembros la producción de trigo duro esta bien asentada en regiones distintas de las zonas tradicionales; que es deseable mantener un cierto nivel de producción en esas regiones mediante la concesión de una ayuda especial; (21) Considerando que, para optar a los pagos por superficie, los productores deberían retirar de la producción un porcentaje determinado de antemano de la superficie dedicada a cultivos herbaÂceos; que la tierra retirada de la producción debe cuidarse de modo que se cumplan determinadas normas ambientales mínimas; que las superficies retiradas de la producción deberían poder utilizarse tambieÂn para fines que no sean la producción de alimentos, a condición de que se apliquen sistemas de control efectivos; (22) Considerando que, en la situación actual del mercado, la obligación de la retirada de tierras debería reducirse al 10% para el período 2000-2006; que conviene volver a examinar este porcentaje para tener en cuenta la evolución que experimenten la producción y el mercado; (23) Considerando que es conveniente que la obligación de retirar tierras este supeditada a la compensación debida; que la compensación debe ser equivalente a los pagos por superficie para cereales; (24) Considerando que la obligación de retirar tierras no debe imponerse a los pequenÄos productores cuya solicitud de pagos por superficie este por debajo de cierto nivel; que conviene fijar este nivel; (25) Considerando que, en el caso de la retirada de tierras voluntaria, deben concederse pagos a los productores para retiradas adicionales; que los Estados miembros deben fijar una superficie límite maÂxima; (26) Considerando que los pagos por superficie deben pagarse una vez al anÄo por una superficie dada; que las superficies que no se hayan cultivado inmediatamente antes de la entrada en vigor del sistema establecido en el Reglamento (CEE) no 1765/92 no deberían poder optar a los pagos; que, habida cuenta de ciertas situaciones concretas en las que esta disposición resulta indebidaL 160/2 26.6.1999 Diario Oficial de las Comunidades Europeas ES mente restrictiva, conviene permitir ciertas excepciones de cuya gestión se ocuparaÂn los Estados miembros; (27) Considerando que es preciso determinar algunas condiciones de solicitud de los pagos por superficie y especificar cuaÂndo se debe pagar a los productores; (28) Considerando que conviene fijar las fechas de pago para asegurar una distribución uniforme de las ventas de cultivos herbaÂceos durante la campanÄa de comercialización; (29) Considerando que es conveniente adaptar las fechas de siembra a las condiciones naturales de las diferentes zonas de producción; (30) Considerando que es necesario establecer normas transitorias para eliminar los pagos específicos para las semillas oleaginosas desde la campanÄa de comercialización 2002/2003 en adelante; que algunas de las actuales disposiciones en este sector tienen que mantenerse teniendo en cuenta las obligaciones internacionales de la Comunidad; (31) Considerando que el gasto realizado por los Estados miembros con motivo de las obligaciones derivadas de la aplicación del presente Reglamento debería ser financiado por la Comunidad de conformidad con... 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