Las energías renovables en la construcción de una política de energía para Europa

Autor:Pérez-Bustamante Yábar, David
Páginas:128-152
 
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El informe de la AIE, World Energy Outlook 2006 (WEO 2006), presentaba un panorama sombrío sobre el futuro de la energía llegando a la conclusión que para afrontar esta situación que la demanda global de energía primaria se incrementará en un 52,6 por ciento y los países en vías de desarrollo contabilizarán cerca del 70 por ciento de dicho aumento y que los combustibles fósiles seguirían siendo la principal fuente de energía, contribuyendo en un 83 por ciento al mix energético global del 2030.

Se planteaba asimismo la vulnerabilidad de los países consumidores frente a posibles interrupciones del suministro de petróleo y gas que se acentuarían de forma dramática y dichas interrupciones pueden traducirse en súbitos y espectaculares repuntes de los precios, mientras que paralelamente las emisiones globales de dióxido de carbono aumentarán un 55 por ciento entre el 2004 y el

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2030. Los países en desarrollo totalizarán más del 75 por ciento del citado incremento.

La estrategia de la Unión Europea en materia de energías renovables tendría un punto de inflexión con la publicación por parte de la Comisión del Libro Verde "Estrategia europea para una energía sostenible, competitiva y segura"218en 2006, a partir del cual se van a articular una serie de medidas basadas en este texto, que sienta los principios para el establecimiento real de una política común sobre las energías renovables.

Además, se fomentó la creación de instrumentos de mercado en favor del medio ambiente y se apoyaron las medidas tomadas hasta entonces en favor del establecimiento de un mercado común de la energía que consiguiera internalizar los costes de las energías renovables. Mediante la adopción del Libro Verde de la Comisión, de 8 de 219 marzo de 2006, Estrategia europea para una energía sostenible, competitiva y segura, la Comisión sienta las bases de lo que sería una política energética europea que tenga en cuenta las principales preocupaciones mostradas a lo largo de los años precedentes, principalmente sobre el abastecimiento y los efectos sobre el medio ambiente. Además inicia un camino a través del cual el Consejo Europeo también se manifestará en favor de una política energética

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común220, una voluntad que no llega hasta la intención de modificar los Tratados fundacionales en este sentido221.

Mediante este acto, la Comisión pretende conseguir que los Estados miembros pusieran todos los medios necesarios para cumplir principalmente tres objetivos: la sostenibilidad, la competitividad y la seguridad del abastecimiento. Para ello, propone seis ámbitos de actuación a través de los que la Comisión propone una serie de medidas para articular la política energética europea.

En primer lugar, posicionar la energía dentro de una estrategia que favorezca el crecimiento y el empleo dentro de un mercado interior de la energía, especialmente del gas y la electricidad. A tal efecto denuncia el proteccionismo y la dominación de empresas

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tradicionales, normalmente herederas de un monopolio estatal que siguen ofreciendo a los consumidores precios elevados e infraestructuras deficientes. El establecimiento de un mercado interior de la energía facilitaría la competencia entre empresas europeas, siendo necesario intervenir en el desarrollo de una red europea de la energía que favorezca la provisión transfronteriza a través de normas comunes, reforzando la competitividad de la industria energética europea proveyendo al mercado un precio abordable, elaborar un plan de interconexión, invertir en la capacidad productiva abriendo los mercados, separar de forma más clara las actividades relacionadas con 222 la energía, distinguiendo entre productores y distribuidores. El segundo ámbito de actuación está centrado en la seguridad del abastecimiento, afirmando que son necesarias medidas para garantizarlo tales como mecanismos de reserva y solidaridad en el 223 marco europeo eficaces para evitar desabastecimientos. La tercera medida se centra en la búsqueda de una combinación energética más sostenible, eficiente y diversificada siempre teniendo en cuenta la libertad de cada Estado para elegir sus fuentes de energía. Sin embargo, en este momento se menciona la posibilidad de crear un

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marco europeo que revisara estas combinaciones, con atención especial a la importancia que tiene la energía nuclear en la Unión Europea, con la intención de crear un debate transparente sobre su papel futuro en la política energética comunitaria.

La lucha contra el cambio climático constituye otra de las medidas propuestas por la Comisión, proponiendo que la Unión Europea continúe en su situación a la vanguardia de la lucha contra el cambio climático y el desarrollo de tecnologías que desarrollen una producción energética más limpia y sostenible en el futuro. Se busca apoyar estas medidas con intervenciones estratégicas sobre la eficacia energética donde el crecimiento económico lleve asociado un descenso del consumo energético, teniendo en cuenta la importancia fundamental de las fuentes de energía renovables en la definición de la lucha contra el cambio climático.

La investigación y la innovación es otro de los puntos en los que incide el Libro Verde, debiendo ser impulsadas para el desarrollo de una energía sostenible, competitiva y segura para Europa. Así, en el Séptimo Programa Marco de investigación de la Unión Europea se ofrecen una serie de medidas que constituyen un contexto sobre el cual se pretende que la innovación tecnológica sirva como herramienta fundamental para el desarrollo de fuentes de energía renovables.

La política energética exterior constituye la sexta y última medida introducida en el Libro Verde, siendo fundamental su coherencia y desarrollo ordenado para garantizar la seguridad, la

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competitividad y la sostenibilidad de la energía en Europa, permitiendo a la Unión Europea expresarse de forma unánime en el contexto internacional224.

En definitiva, el Libro Verde "Estrategia europea para una energía sostenible, competitiva y segura" sienta las bases para establecer una política energética común, esta vez en un contexto mucho más favorable para su desarrollo, una vez que la regulación comunitaria ya ha intervenido en numerosos aspectos de la política energética que han generado un marco común en ciertos aspectos, como medidas fiscales, en favor de la eficiencia y eficacia, de reducción de gases que pueden dañar el medio ambiente, de fomento de la investigación y desarrollo en tecnologías que mejoren la productividad de las fuentes de energía renovables y otras que puestas en conjunto de una forma coherente sí pueden formar una real política energética europea, que es el destino de muchos esfuerzos producidos a partir del presente Libro Verde.

El Consejo Europeo de Bruselas de marzo de 2006, plantearía la articulación de una Política de Energía para Europa manifestando que "el Consejo Europeo observa que Europa se enfrenta a una serie de retos en el ámbito de la energía: la dificultad de la actual situación de los mercados de petróleo y de gas, la creciente dependencia de las importaciones y la escasa diversificación conseguida hasta el

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momento, el aumento y la volatilidad de los precios de la energía, la demanda mundial cada vez mayor de energía, los riesgos de seguridad que afectan a los países productores y de tránsito y a las rutas de transporte, las amenazas crecientes del cambio climático, la lentitud de los avances en materia de eficiencia energética y empleo de energías renovables, la necesidad de mayor transparencia en los mercados de la energía y de una mayor integración e interconexión de los mercados energéticos nacionales, habiendo llegado prácticamente a su conclusión la liberalización del mercado de la energía (julio de 2007), la insuficiente coordinación entre interlocutores en el ámbito de la energía, al tiempo que se requieren grandes inversiones para infraestructuras energéticas".

Concluye dicha exposición entendiendo que si no se reacciona frente a estos retos, ello tendrá una repercusión directa en el medio ambiente y en el potencial de crecimiento y empleo de la UE e instando a la Comisión y al Consejo a preparar un conjunto de actuaciones con un calendario claro, que permitan al Consejo Europeo, en su sesión de primavera de 2007, adoptar un plan de acción que estableciera las correspondientes prioridades. En esta línea el ejecutivo europeo presentaría el 19 de octubre de 2006 un Plan de acción para la eficiencia energética referido a reducir el potencial de energía de la UE mediante el ahorro más del 20% desde entonces al 2020.

Con respecto a la materia de nuestro especial interés habremos de hacer referencia a la publicación de la Comunicación de la

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Comisión, de 10 de enero 2007225, "Programa de trabajo de la energía renovable - Las energías renovables en el siglo XXI: construcción de un futuro más sostenible", que incide sobre la evaluación de su aportación en la combinación energética y los avances realizados, manteniendo el objetivo del 20% del consumo basado en energías renovables para 2020 y enumera medidas para fomentar su desarrollo, principalmente en el sector e la electricidad, los biocarburantes, la calefacción y la refrigeración.

La aportación más relevante de este documento supone identificar las dificultades más señaladas para el cumplimiento de dicho objetivo, centradas en su elevado coste en términos de inversiones y debido a la ausencia de consideración de los factores externos (costes «externos» de las distintas fuentes de energía, en particular desde el punto de vista de su impacto a largo plazo sobre la salud o el medio ambiente) que otorga una ventaja artificial a los combustibles fósiles, un argumento muy desarrollado desde los años 90. Además, esta Comunicación incide sobre los problemas y dificultades en los procedimientos administrativos para su instalación, normas nacionales opacas y discriminatorias para el acceso a...

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