Prólogo Los valores de Europa y el Tratado de Lisboa

Autor:D. Gregorio Peces-Barba Martínez
Cargo del Autor:Catedrático de Filosofía del Derecho Universidad Carlos III de Madrid.
Páginas:25-30
 
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La función de los valores ante la idea de Europa, como organización institucional previa al Estado cosmopolita europeo, es la de integrar la ética pública europea, el consenso social, y los fines u objetivos que se le atribuyen. Se han ido conformando a lo largo de la historia desde el mundo clásico, Grecia o Roma, hasta nuestros días. Han ido superando la complejidad, la fragmentación y la desorientación que ha producido el progresivo establecimiento de la dialéctica entre opulencia y miseria. También han ido reduciendo los obstáculos premodernos-teocentricos, falta de valoración de la persona, las tentaciones de hegemonías que hacían imposible la igualdad, las tentaciones de dominación que hacían imposible la libertad, las tentaciones egoístas que frustraban la solidaridad, y también a los grandes enemigos de la seguridad jurídica con su valoración del Derecho como forma de superar la violencia, de resolver los conflictos a través de terceros imparciales, de limitar nuestro egoísmo y de acabar con las guerras.

Representan los valores una función medial entre el Poder y el Derecho y se despliegan como principios o como derechos organizándose para desarrollar e impulsar la idea de ciudadano, núcleo subjetivo central de la idea de Democracia. Esta a su vez es el perfil objetivo de los valores. Democracia y ciudadano son los dos polos políticos y jurídicos de la realización de los valores en la modernidad.

El núcleo de buen sentido que forman estas dimensiones axiológicas que arrancan de autores clásicos como Platón, Aristóteles, Cicerón o Séneca y que se prolongan en el tránsito a la modernidad con los humanistas, con el protestantismo sobretodo de las confesiones menores como los socinianos, arminianos, independentistas, puritanos, etc., se completan con la Ilustración. Ahí culmina el proceso de secularización de la dignidad humana con la idea de la persona centro del mundo y centrada en el mundo.

Varios escenarios ayudan a comprender esta evolución en Europa de los que no me puedo ocupar en extensión, pero que son esenciales en la historia de los valores.

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En primer lugar, la ruptura de la unidad religiosa, a partir de Lutero que rompió la posibilidad de un referente único como fundamento de la moralidad. Dios era concebido de manera diferente por los católicos, por los diversos protestantismos, y por el subjetivismo religioso y eso hacía imposible encontrar en el un paradigma objetivo y válido para todos.

Eso produjo, en segundo lugar, la necesidad de un paradigma de sustitución que encontró Hugo Grocio, cuando afirmó en los Prolegómenos del "Derecho de la Guerra y de la Paz" que aunque Dios no existiera existiría un Derecho Natural fundado en la naturaleza humana. Se protegió de las inquisiciones de su tiempo afirmando que la hipótesis de la inexistencia de Dios, no puede afirmarse sin grave blasfemia. En todo caso a partir del siglo XVII el paradigma fundacional de la moralidad en el Iusnaturalismo racionalista protestante moderno, era la naturaleza humana. Al mismo tiempo, el efecto de la ruptura de la unidad religiosa, fue una violencia generalizada para imponer las propias creencias religiosas, a través de las guerras de religión. Con un escenario intermedio en el siglo XVI, que es la Paz de Ausburgo, donde se estableció el principio "Cuius Regio Eius Religio", donde...

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