Satisfacción entre las autoridades italianas por el fallo del tribunal de justicia sobre el maíz transgénico

 
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El pasado 9 de septiembre, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas hizo pública su decisión de permitir a la empresa italiana Monsanto comercializar maíz genéticamente modificado sin la autorización previa de la Comisión Europea. En la misma sentencia, se permite a la administración italiana retirar temporalmente del mercado este producto si considera que puede entrañar riesgos para los consumidores.

A finales de los noventa, Monsanto S.A., junto con Syngenta y Pioneer Hi-Breed, todas ellas compañías líderes en el desarrollo de cultivos genéticamente modificados, decidieron poner en el mercado una variedad de maíz genéticamente modificada (Bt-11 y MON 810). Esta variedad es especialmente resistente a insectos y herbicidas gracias a los genes que se le insertan. Posteriormente, se eliminan del maíz las partes genéticamente modificadas de su ADN.

Monsanto y sus asociados consiguieron el visto bueno de las autoridades alimentarías del Reino Unido y Francia para acto seguido notificar a la Comisión su deseo de comercializar su producto utilizando el procedimiento simplificado basándose en la afirmación de que su maíz era sustancialmente similar al convencional y que había sido autorizado por dos autoridades alimentarias nacionales.

El procedimiento simplificado no requiere la autorización previa de la Comisión para comercializar un producto genéticamente modificado en el mercado comunitario. Esta notificación se hizo en los años 1997 y 1998 y la Comisión informó de ella a los Estados Miembros tal y como indica el procedimiento. A partir de entonces, las citadas empresas lanzaron su producto en los mercados británico, francés e italiano.

El procedimiento simplificado está regulado en el Reglamento 258/97, sobre Nuevos Alimentos. Se permite su utilización en casos específicos, uno de los cuales es que el producto alimentario sea sustancialmente similar a su némesis convencional.

La similitud sustancial ha de ser certificada por una serie de estudios científicos. En caso de no obtenerse, hay que recurrir al procedimiento ordinario que requiere la aprobación previa de la Comisión y es más largo y complejo.

Por su parte, las autoridades italianas expresaron sus reservas respecto a esta variedad basándose en las conclusiones de varios estudios científicos que declararon haber encontrado residuos de ADN genéticamente modificado. Por esta razón, en agosto de 2000, el gobierno italiano aprobó un decreto en el que se prohibía temporalmente la...

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