Papel del tedh en la protección de derechos individuales en situaciones relacionadas con el derecho comunitario

AutorS. Galera Rodrigo

Históricamente, es característico en nuestro contexto cultural y nuestra tradición jurídica europea que el reconocimiento de un derecho material tiene siempre una correspondencia procedimental, esto es, una vía de recurso dirigida a asegurar su protección.

En el marco específico del Derecho comunitario, es indudable que éste reconoce un buen número de derechos subjetivos, en algunos casos originales y específicos de dicho ordenamiento, en otros casos -como los derechos fundamentales- coincidentes con la tradición jurídica europea.

A este reconocimiento de derechos le corresponde, como es propio, el conjunto de vías de impugnación que permite recabar jurisdiccionalmente su respeto frente a actuaciones, normativas o no normativas, o mera inactividad de las instituciones comunitarias y de los Estados miembros que, eventualmente, los desconozcan.

Ocurre sin embargo, como queda expuesto en los epígrafes precedentes, que la concreta regulación de estas vías resulta ciertamente restrictiva, no tanto por los motivos que puedan alegarse o por la intensidad del control que realiza la jurisdicción comunitaria sino, y en un momento anterior, por las restrictivas condiciones de legitimación que se les reconoce a los particulares.

La jurisdicción del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo viene, en parte, a paliar esta situación, de forma que una eventual violación de un derecho subjetivo reconocido por el Derecho comunitario, que tenga además la protección del Convenio Europeo de Derechos Humanos, podrá ser en última instancia tutelado en Estrasburgo si el particular no pudiera acceder a la jurisdicción de Luxemburgo debido a su falta de legitimación322.

Así, las restricciones a la impugnación de una norma comunitaria -por la vía del Recurso de anulación-, o a la indebida aplicación estatal del Derecho comunitario -por la vía de un Recuro de incumplimiento- o, peor aun, la imposibilidad de cuestionar actuaciones europeas que, en bloque, se encuentran exentas del control del Tribunal de Luxemburgo -segundo y tercer pilar de la Unión-, pueden de alguna forma neutralizarse con la posibilidad de recabar la tutela del Tribunal de Estrasburgo. A continuación se ilustran esta suerte de complementariedad que se ha establecido entre estas dos altas jurisdicciones.

Es obvio que, sin bien hay que celebrar que se remedien situaciones de auténtica denegación de justicia, hay que lamentar la existencia de cada una de las Sentencias, que probablemente podrían haberse evitado con un sistema procesal comunitario más tuitivo con el particular y más acorde con las tradiciones constitucionales de los Estados miembros. Aparte otros inconvenientes, esta tutela subsidiaria del Tribunal de Estrasburgo es, por naturaleza, limitada, y deja fuera la protección de situaciones subjetivas que, tuteladas por el ordenamiento comunitario, no lo están por la Convención Europea de Derechos Humanos. Y se trata, además, de estricta tutela de derechos fundamentales, y no de un control de legalidad de la actuación comunitaria, o estatal en relación a las obligaciones comunitarias asumidas. Así lo ha dicho con claridad el Tribunal de Estrasburgo323:

"los actos de la Comunidad Europea no pueden ser atacados como tales ante el Tribunal, ya que la Comunidad, en sí misma, no es una Parte Contratante. El convenio no excluye la transferencia de competencias a organizaciones internacionales, siempre que los derechos garantizados por el Convenio sigan siendo "reconocidos". Tal transferencia no hace desaparecer la responsabilidad de los Estados".

1. INCUMPLIMIENTO ESTATAL DE LA OBLIGACIÓN DE TRASPONER UNA DIRECTIVA COMUNITARIA: FALTA DE APLICACIÓN DIRECTA Y NO INDEMNIZACIÓN

La STEDH de 16 de abril 2002, Caso Dangeville c. Francia324 declara la violación del Convenio (derecho de propiedad, artículo 1 del Protocolo número 1) por parte del Estado...

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