Unas notas acerca del protocolo

Autor:Jesús Esteban Lario
Páginas:25-46
 
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1. UNAS NOTAS ACERCA DEL
PROTOCOLO
1.1. Orígenes
En todas las cosas, naturales y humanas,
el origen es lo más excelso.
(Platón)
Prácticamente todos los estudiosos del protocolo
–como Laforet (1997), Chavarri del Rivero (2004) o López
Nieto (2006)– coinciden en afirmar que encontramos
el origen del protocolo en el momento en que el ser hu-
mano empieza a formar familias, grupos, tribus y clanes.
Cuando el ser humano se agrupa buscando protección y
compañía frente a los peligros del exterior, comienzan a
formarse las primeras relaciones sociales primitivas. Cada
persona –hombre, mujer y niño– debe ocupar un lugar
determinado en el grupo, una posición que le obliga a
realizar una serie de tareas –cazar, recolectar, vigilar, en-
tre otras–. Para la supervivencia del grupo todas las tareas
eran importantes, pero lógicamente, unas más que otras.
Este reparto de tareas, y la necesidad de que se ejecutaran
correctamente, propiciaron el surgimiento de los prime-
ros líderes del clan. Estos líderes, normalmente los miem-
bros más fuertes del grupo, ascienden una escala social
situándose por encima del resto de la tribu, se convierten
en personas “más importantes”, miembros excelentes de
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Jesús Esteban Lario
la manada que reclaman unos tratos y una deferencia es-
peciales. Surge así la jerarquización y, con ella, unas nor-
mas protocolarias que se irán desarrollando y fortalecien-
do a lo largo de los siglos.
2000 años antes de Cristo encontramos una serie de es-
critos que recogen unas ciertas normas protocolarias o de
etiqueta social. El autor de esta obra es el egipcio Ptahotep,
reconocido históricamente como el visir y administrador
del faraón del Alto y Bajo Egipto, Dyedkara-Isesi.
En su legado podemos leer algunas de las primeras
frases clave de la ciencia del protocolo tan vigentes hoy
en día como cuando fueron escritas hace miles de años:
Procura que tu pensamiento sea profundo y tu lengua parca en
el hablar”.
Avanzamos unos siglos y llegamos al siglo XVIII antes
de Cristo. De esta fecha data el que se considera como el
primer manual escrito sobre normas protocolarias, el lla-
mado Código de Hammurabi (que recibe este nombre por el
nombre del entonces Rey de Babilonia: Hammurabi.
El código –que se conserva actualmente en el Museo
del Louvre en París– recoge por escrito diversas normas de
comportamiento cívico y social de los habitantes del reino
de Babilonia, tanto de los llamados “ciudadanos” –personas
libres– como de los denominados “no ciudadanos”, es de-
cir, de los esclavos.
El autor del Código de Hammurabi puso por escrito tanto
las normas básicas de comportamiento de los funcionarios,
como la ceremonia a seguir durante los actos de corona-
ción del rey de Babilonia. En este Código, además, encon-
tramos el reconocimiento de los profesionales que se dedi-
carán a las relaciones protocolarias del texto, los llamados
funcionarios de protocolo: “Pongan el mayor cuidado en
realizar bien y de un modo justo las ceremonias del reino,
porque esto contribuye a la felicidad, prosperidad y paz de
todos los súbditos“. “Guarda silencio porque es un don del
que han de venirte muchos bienes”.

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